Lavalleja y que se desarrolla en parte en la región Minas-Pan de Azúcar, evidencia una evolución tectónica polifásica representada al menos por cuatro fases de deformación.
Litoestratigráficamente esta secuencia define dos series : una serie Vulcano- sedimentaria típica y una serie básicamente sedimentógena. La primera de ellas caracterizada por una intercalación de filitas, calcáreo, areniscas y un volcanismo básico extremadamente importante, la segunda se encuentra caracterizada por un conjunto sedimentario de filitas, areniscas y cuarcitas.
Desde el punto de vista petrográfico las facies volcánicas presentan en las litologías básicas texturas doleríticas (ofiticas), intersectales, granoblásticas, microlíticas porfíricas y microlíticas vacuolares (excepcionalmente texturas esquistosas o nematoblásticas). Litológicamente está representado por metalavas plagioclásico- piroxénicas finas, metabasaltos, metandesitas, metalavas albito-piroxénicas y facies de precipitación química (cloritita).
Los facies ácidos están representados por texturas porfíricas y granoblásticas siendo las litologías predominantes las riolitas y los keratófiros . Los facies clásticos presentan texturas diversas predominando las microlíticas y esquistos, representados por brechas y tufos.
El análisis petrográfico de los facies volcánicos, especialmente los términos básicos ha puesto de manifiesto asociaciones mineralógicas típicas del facies esquistos verdes (bajo metaformismo) .
Desde el punto de vista geoquímico los facies volcánicos se sitúan preferentemente en los campos hiperaluminosos y alcalinos (secundariamente en el campo toleítico).
El volcanismo es en parte submarino, mostrando una cierta tendencia espilítica.
Esta secuencia es el asiento de numerosas mineralizaciones metálicas fundamentalmente Cu , Pb , Zn , y Mo, muchas de las cuales se encuentran asociadas a los facies volcánicos.