Entrevista al Prof. Jorge Bossi sobre minería del hierro

Jorge Bossi Geólogo Uruguayo entrevista SUG Sociedad Uruguaya de Geología. sobre minería del hierro

Jorge Bossi, que hizo las primeras investigaciones geológicas en los ‘60, dice que “en Rivera puede haber el mismo potencial de hierro o más”; afirma que el proyecto de Zamin Ferrous “tiene que concretarse rápido”
Aratirí profundizó estudios en yacimientos que “ya se conocían” y descubrió nuevo “mineral valioso”, afirma experto uruguayo.

Dice que caminó todo el país tres veces en busca de minerales. Hoy, a sus 80 años, sentado en su escritorio en la Facultad de Agronomía entre microscopios y cartas geológicas, Jorge Bossi analiza un mapa donde se muestra la presencia de cobalto en la zona de Zapicán en Lavalleja.

Tres libros sobre geología uruguaya y la elaboración de dos cartas geológicas del territorio son algunos de los trabajos que realizó el profesor Grado 5 de la Cátedra de Geología desde la década de 1960, entre los que se encuentra identificar los yacimientos de hierro de la zona Valentines que pretende explotar Aratirí.

Bossi aseguró que desde 1963 —cuando bautizó “valentinesita” a la roca de mineral de hierro ubicada en Valentines— se conocían los yacimientos y que el nuevo aporte que hace Aratirí es encontrar como un “yacimiento explotable” la mina Las Palmas.

Ve “creíble en lo teórico” que haya reservas para un proyecto de 20 años a la escala que pretende Aratirí y criticó la poca investigación geológica hecha en el país. Del 1 al 10 “es un 2”, dijo.

En 1967 el grupo técnico TAMHIS estimó en 47 millones de toneladas de hierro las reservas en Valentines y propuso su industrialización. ¿Por qué no se concretó?

En aquel entonces se intentó llevarlo a pellets, que son unas esferas de una pulgada de mineral de hierro, para alimentación de los altos hornos. Predominaba la idea de que no se podía exportar materia prima; había que exportar producto terminado.

Los pellets no alcanzaban a darle un valor agregado al mineral y se buscó hacer siderúrgica acá en Uruguay pero no daban resultados económicos. Entonces, los grupos interesados en explotar el mineral de hierro, que fueron los que financiaron parte de los estudios, no estaban dispuestos a invertir porque no eran rentables y se perdió la posibilidad de industrializar.

—¿Desde cuándo y qué se conocía de los yacimientos de hierro en la zona de Valentines antes de la llegada de Aratirí?

En 1963 ya estaba conocida la estructura del mineral y del volumen de tres cerros. Aratirí descubrió ahora que en Durazno el yacimiento Las Palmas es enorme. En su momento no le dimos importancia porque había que perforar muchísimo y no teníamos los recursos para hacerlo.

La investigación allí no se profundizó al nivel importante de Aratirí pero el conocimiento de que existía lo teníamos. De tantos pozos que se hicieron en los otros cerros, algunos hubiéramos hecho en Durazno si hubiéramos creído que había mineral abundante.

¿Qué es lo nuevo que aporta Aratirí a nivel de conocimiento geológico?

La profundidad del yacimiento. Ellos ahora perforan a 500 metros de profundidad, entonces les da un mineral relativamente más pobre pero el volumen aumenta geométricamente. Las Palmas en Durazno como yacimiento explotable lo descubre Aratirí porque nosotros fuimos varias veces y no nos dio nada. Las reservas de los otros yacimientos son parecidas a las que habíamos encontrado, lo único es que en lugar de llegar a 150 metros de profundidad llegan a 400 metros.

La gran diferencia es Las Palmas. Ahora, los yacimientos ya se conocían desde 1963. Lo que descubren es el mineral valioso con técnicas que nosotros no teníamos y equipos que tampoco teníamos. Para llegar a 400 metros con las máquinas que teníamos nosotros se pasaba la vida.

—En su libro “Reservas minerales del Uruguay” usted marca que de acuerdo a datos superficiales obtenidos en 1959 “los yacimientos Santa Rita y Las Palmas resultan de posible valor económico” y se identificaron seis millones de toneladas de hierro en Las Palmas.

En verdad ya casi lo había olvidado. Lo que se encontró era muy ínfimo como para considerarlo como una reserva minera del tamaño que se dice ahora. Aratirí profundizó los estudios.

—En dicho libro afirma que “los yacimientos con potencial para materia prima siderúrgica son Valentines y Zapucay en Rivera”, ambos de cantidades similares de reservas de hierro.

Las características son conflictivas porque el mineral de hierro de Rivera es idéntico a Valentines, excepto porque tiene 2% de manganeso, lo que para la mayoría de los aceros no sirve. En Rivera puede haber el mismo potencial de hierro o más. No se sabe exactamente pero es más voluminoso. Pero no hay conocimiento exacto porque no hubo perforaciones, sino solamente un estudio muy prolijo de la superficie.

—¿En qué nivel está Uruguay de conocimiento geológico?

Un 2 sobre 10 porque es muy poco lo que se sabe. No tenemos mapas detallados dentro del país, ni siquiera hay superficiales. En Melo hacia Río Branco hay una de las rocas típicas del platino pero nunca tuvimos plata para hacer un análisis del platino entonces no se puede decir qué hay ahí. Está la roca, pero falta la etapa que apoye la investigación para confirmarlo.

El nivel de conocimiento geológico que tenemos es totalmente insuficiente para plantear una política de inversión minera. Entonces, decir que puede haber platino en el cerro La Tuna es una afirmación muy poco sólida porque no tenemos infraestructura adecuada para investigarlo.

—¿Qué falta?

Todo. No se puede hacer el análisis ni del granito, que es el más elemental y tenemos que mandarlo hacer a Canadá. Quizás no hay necesidad de tener toda la infraestructura en un país tan chiquito como Uruguay pero sí tener el rubro para mandar a hacer los análisis. Eso tampoco está.

—En su sitio de Internet Aratirí indica que existen 2.500 millones de toneladas de recursos medidos, indicados e inferidos, que hay entre 4.500 y 5.000 millones de toneladas de recurso potencial estimado y que existe recurso para una explotación de “más de 20 años”. ¿Lo considera posible?

Esos números nunca los manejamos. No podemos decir ni que no ni que sí. Lo que está faltando es la formación de una comisión de notables que estudien y digan definitivamente cómo son las cifras.

Ahora, que haya mineral para 20 años en lo teórico es creíble porque cualquier empresa busca que su yacimiento tenga una duración que le permita amortizar la inversión, que en este caso es enorme por la maquinaria, la planta, el mineroducto y el puerto.

Teóricamente es posible manejando la escala de extracción que ellos manejan. Lo que no se sabe es si va a mantenerse un precio del hierro que permita sostener la rentabilidad de la empresa. Lo que no se sabe en Uruguay es cuál es la cifra real.

—¿Cómo ve la instalación del emprendimiento?

Bien. Tiene que concretarse rápido porque los tipos no van a aguantar mucho. Si piensan que no es buen negocio y se van nos perdemos una oportunidad magnífica de desarrollo.

Hay que contemplar otros aspectos porque el medio ambiente se deteriora, no se puede decir que no. Pero nada deteriora tanto el medio ambiente como la pobreza; es decir que si eliminamos la pobreza en toda esa zona ya sería gran negocio.

Si realmente este proyecto genera los beneficios que se dicen, el deterioro del medio ambiente que se puede hacer es solo de paisaje.

—¿Para usted el deterioro es solo de paisaje?

No hay otro, salvo las 4.000 hectáreas que se pierden, pero en todos los países del mundo una hectárea dedicada a la minería produce mil veces lo que da una hectárea dedicada a la ganadería extensiva. Este es uno de los temas que hay que discutir.

Entrevista de Raúl Santopietro, para el diario Búsqueda el 24 de abril del 2014.


Puedes descargar la entrevista desde el siguiente link.

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